Republica Dominicana
Se déhan a Santo Domingo. Fundada por el hermano de Christophe Colomb, la ciudad vio sacar de tierra las primeras iglesias y a universidades del Nuevo Mundo. Cada noche, sobre el paseo marítimo, los acuerdos de mere hacen vibrar la vieja dama, clasificada en la lista del patrimonio mundial de l UNESCO. A ver: el faro de Colomb, al estilo arquitectónico controvertido, construye en 1992, en el aniversario del descubrimiento de Américas. C está aquí que descansarían las cenizas del navegante. Probar de las langostas los pies en el agua, a Bayahibe. Las casitas pintadas de colores vivos hacen un pueblo de pescadores típico. Un soplo de autenticidad, después de las gamas a turistas quienes essaiment la costa desde la capital. Probar las especialidades de la vendimia, en Santiago de Los Caballeros. La segunda ciudad del país supo preservar su encanto rural. El instituto del tabaco y la destilería Bermúdez tienen el favor de los visitantes. ¡Quizá para las visitas-degustacio'n que organizan! Insertarse en el parque nacional de Los Haïtises, a Sánchez. Extendida sobre 200 km2, esta región de mangroves alberga extrañas formaciones cársticas. Surcado de ríos subterráneos y caídas d agua, el parque es el reino de los albatros, de hérons azules y de los colibríes. Se se pueden también exploran grutas submarinas adornadas de petroglifos que datan de la civilización taïno. ¡Desconfían sin embargo de l humedad y de los mosquitos! Hundir en las aguas de Samaná. Frente a la costa de las muy bonitas gamas de la isla de Cayo, se pueden sorprender a las ballenas. Se encuentra de diciembre a marzo, a la temporada de los amores. Un santo Valentín original en perspectiva... Subir al mirador nubes, a Puerto Plata. El teleférico les conduce en cumbre del monte Isabel de Torres. Al pie de un Cristo Rédempteur gigante, podrán gozar de un fabuloso panorama sobre el Caribe... Ver fotografías


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