Guadalupe
Pasárselo suave a Grande-Tierra. Las gamas de arena blanca se descascan a lo largo de las ciudades balnearias de Gosier, Santa- Anne o de Santo- François. Un marco ideal para descansarse y aflojarse. Hundir en las islas Paloma. La reserva que lleva el nombre del comandante Cousteau es perfecta para iniciarse al descubrimiento de los fondos marinos. El más aguerris encontrarán lugares salvajes a lo largo de las costas, bajo el viento (es decir, protegidas de las marejadas del Atlántico). Burlar en los mercados coloreados de Pointe-à-Pitre. Mam Reo, el mercado de la Dársena, y el mercado cubierto abundan de punchs a los mil de sabores, de especias a los perfumes de las Antillas o de muñecas criollas abigarradas. Subir el volcán de la Azufrera. La ascensión del punto culminante de Guadalupe (1.467 metros) permite admirar paisajes lunares y beneficiarse desde un u'nico punto de vista sobre la isla. Siempre activo, el volcán está bajo la rigurosa vigilancia de los geólogos. Explorar las islas alrededor de la Guadalupe continental. Las santas, el Désirade o Marie Galante... Cada una posee su historia, su carácter y sus prácticas. Permiten alejarse de la muchedumbre turística. Bailar al ritmo del zouk. A principios del siglo, el término quería decir un baile muy "caliente". En la actualidad, designa una música implicando, acompañada de crujidos de manos y tambores... Ver fotografías


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